DE NUEVO UNA SILLA VACÍA EN NAVIDAD, ¿Cómo decir adiós?
DE NUEVO UNA SILLA VACÍA EN NAVIDAD
¿Cómo decir adiós?
CARTA AL CIELO
Querido abuelo, desde que
decidiste morirte, he llamado sin descanso, una y otra vez a tu número
telefónico; pero todo ha sido en vano, porque no me contestas. He ido a tu casa
un par de veces y me resulta increíble que no estés ahí para recibirme y darme
un beso; de un tiempo a la fecha, tomar
café ya no me gusta, porque lo disfrutaba contigo, y ahora con la compañía de
tu ausencia me sabe más amargo que de costumbre; hay en mí, una tristeza que se
empeña en llenar el vacío que me dejaste y cuando no puedo llorar más, me
muestro enojada y frustrada porque por mucho que me empeño buscarte, no logro
encontrarte.
Sería maravilloso tener el
teléfono del cielo, para poder llamarte; me encantaría que tuvieras redes
sociales celestiales como Facebook estelar, Whats app lunar, Instagram
Angelical, y poder escribirte o videollamarte cada vez que tuviera ganas de
darte un beso o de oír tu voz; pero aún Mark Zuckerberg, no ha encontrado la manera
de hacer programaciones celestiales para que eso sea posible.
Solo se me ha ocurrido escribir
una carta al cielo y enviarla con un globo, quizá así puedas recibirla para que
te enteres que en casa todos, no solo yo, te extrañamos muchísimo; pues formaste
parte nuclear de nuestra vida.
Hoy es Noche Buena y la verdad es
que yo no quería que esta noche llegara, pero por mucho que yo quiera, no puedo
detener el tiempo, las fechas tienen plazos y deben cumplirse; hoy ha llegado
el día y en unas horas tendré que hacer frente a mis temores y no me quedará de
otra más que estar junto a tu silla vacía. Daré y me darán muchos abrazos, pero
no recibiré el tuyo y eso me duele.
Aunque ¿sabes algo abuelo?, yo
creo que, aunque esta sea la primera Navidad que no pasamos juntos, pienso que
allá en donde tú estás, vas a celebrarlo muy contento, porque ésta, será tu
primera celebración en el cielo y seguramente después de 30 años de espera, la
pasarás con mi abuela, con tus hermanos, con tus amigos; pues sé bien, que los extrañabas
mucho.
No tengo ganas de ponerme ropa
especial o de hacerme un maquillaje espectacular; pero lo voy a hacer, porque
será una manera de rendirte un homenaje. No, no cenarás conmigo, no me darás mi
abrazo, no me contarás las anécdotas de tu vida y que tantas risas nos sacaron;
tampoco te llevaré a tu camita para que descanses y mucho menos te daré la
bendición y el besito de las buenas noches; pero en tu ausencia, sé que esta
noche estarás presente, porque los que nos quedamos en este plano, hoy recordaremos
cada una de las vivencias que tuvimos contigo; así que de alguna manera estarás
presente y solo por eso, merece el esfuerzo estar presentable para la ocasión.
Abuelo, gracias por ser mi
abuelo, por darme todo tu amor incondicional, por ser mi mejor amigo y por
regalarme momentos invaluables que guardaré por siempre en mi corazón, hasta
que llegue el día en que pueda volver a reunirme contigo, allá donde sea que tú
estés.
DECIR ADIÓS
Seguramente, así como yo, tú
también esta Noche Buena y este Año Nuevo, vas a tener una silla vacía, un
plato menos y una ausencia que apachurra tanto el corazón, que es difícil
contener las lágrimas o el enojo que genera la impotencia que sentimos cuando
nos encontramos cara a cara, con los estragos emocionales que la muerte de un
ser querido, genera en nosotros.
No importa hace cuánto tiempo fue
que tuviste que dar un adiós forzado, algunas veces pueden pasar 10 años y nos
sigue doliendo como si hubiera sido ayer; otras veces, tan solo han pasado
algunos meses y es difícil enfrentarse a las primeras celebraciones sin esa
persona especial; en otros casos, la pérdida pudo haberse llevado a cabo hace
unos días, o unas horas y es completamente normal, sentirse devastado.
Cualquiera que sea tu caso, debes
saber que estás atravesando un proceso de duelo y que éste es único, porque
solo tú sabes cómo te afecta esa pérdida, en función del tipo de relación y el
tiempo de convivencia que tuvieras con la persona que se ha ido.
PERO ¿QUÉ ES EL DUELO?
"El duelo es un proceso natural que se presenta como respuesta ante una pérdida significativa"
Según el grupo de urgencias,
emergencias y catástrofes del Colegio de la Psicología de Madrid, “el duelo
es un proceso natural de respuesta ante la pérdida significativa de una
persona.” Este proceso se vive a través de distintas reacciones que no
necesariamente todas las personas tenemos que experimentar en el mismo orden o
en la misma intensidad, es más, hay ocasiones en que hay algunas reacciones que
no aparecen.
REACCIONES EMOCIONALES ANTE LA
PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO.
Las primeras reacciones que podríamos
encontrar son:
INCREDULIDAD: Sencillamente,
aunque incluso hayamos estado en el momento en que nuestro ser querido
falleció, podemos sentir y pensar que eso que está ocurriendo no es verdad, y
asumimos que se quedó dormido y que en cualquier momento va a despertar.
RESILIENCIA: El doliente se
muestra sumamente fuerte, centrado y con una capacidad de adaptación bastante
sorprendente, considerando la situación por la que está atravesando.
DESESPERANZA: La persona afectada
se siente completamente vulnerable e indefensa ante la situación por la que
está atravesando.
FLUCTUACIÓN DE REACCIONES: Se
experimentan estas tres primeras reacciones en lapsos de tiempo muy breves
Generalmente estas reacciones las
experimentamos dentro de las primeras horas del fallecimiento de nuestro ser
querido.
Las segundas reacciones que se
pueden experimentar después de que ya pasamos por el proceso de velar y
enterrar al difunto, son:
EVITACIÓN: Consiste en negar
los hechos o restarle importancia a lo sucedido. Esto, bajo ninguna
circunstancia quiere decir que te estás volviendo loco o que tu ser querido, no
era tan apreciado, como tú creías que lo era; en realidad, lo que está
ocurriendo es que tu psique desarrolla respuestas emocionales que le permiten
enfrentar la realidad por la que estás atravesando.
IRA: Algunas personas
reaccionamos con enojo; pues consideramos que el hecho de que la persona
fallecida se haya ido de nuestro lado es una conducta de pésimo gusto. Así que
experimentamos frustración e impotencia porque no pudimos hacer nada para que
nuestro ser querido se quedara a nuestro lado.
NEGOCIACIÓN: Esta es la
etapa que se caracteriza por esta pregunta ¿qué hubiera pasado si hubiera hecho
o si no lo hubiera..? Los dolientes deseamos tener una varita mágica para
volver el tiempo atrás y tener la vida que llevaban cuando su ser querido aún
vivía. Al preguntarnos ¿qué hubiera pasado si hubiera hecho tal o cual cosa?,
lo único que hacemos es tratar de ponerle un curita a nuestra herida y nos
consolamos recordando los momentos que compartimos con esa persona que se ha
ido.
DEPRESIÓN: Es una tristeza
que te aplasta, porque te das cuenta real del papel que jugaba esa persona en
tu vida, te empiezas a enfrentar a la realidad de la ausencia; tienes deseos de
aislarte, no te interesan del todo, tus actividades cotidianas.
Recuerda que no tienes que
experimentar todas estas reacciones; hay quien puede pasar de la evitación a la
depresión, o quien puede ir de la negociación a la ira, es más, en algunos
casos, hay quienes dicen: “es que no siento nada, ¡soy insensible!” No, no lo
eres, a esto se le llama FALTA DE RESPUESTA EMOCIONAL y esto ocurre
porque tu psique evita que caigas en un desbordamiento emocional.
La última reacción:
ACEPTACIÓN: Para llegar a este punto no hay un tiempo específico, y se caracteriza porque ya recuperaste el gusto por realizar tus actividades cotidianas, ya entendiste que tu ser querido se fue porque era su tiempo y lo recuerdas con cariño; te sientes en paz y satisfecho con lo que hiciste por y para esa persona que se fue.
¿CÓMO PROCESAR EL DUELO?
Habla con tus familiares y amigos
sobre esa persona que se ha ido, si es necesario repite una y otra vez las
anécdotas compartiste con él o ella y
permítete expresar tus emociones, llora todo lo que tengas que llorar.
Platica sobre la muerte de esa
persona y si te es posible, escríbele una carta y dale las gracias por todo lo
que aportó a tu vida.
Si lo consideras necesario, busca la ayuda de un profesional en Tanatología.
LA SILLA VACÍA EN NAVIDAD O EN
AÑO NUEVO.
En especial si esta es la primera
Noche buena o Año nuevo que pasas sin esa persona, es muy normal que no tengas
ánimos de hacer o asistir a una reunión, pero te recomiendo que sí lo hagas,
pues la convivencia con otras personas te va a permitir sentirte mejor arropado
y te darás cuenta de que no estás solo.
Si estás atravesando por la negación,
la negociación, la ira o la depresión, entonces anímate a celebrar viendo
fotografías o videos de aquella persona que se ha ido, recuerda que, aunque
físicamente no esté presente, su ausencia, hará que su presencia sea más
fuerte, así que platica sobre las anécdotas más divertidas que compartiste con
esa persona. Permítete experimentar tus emociones, pero sobre todo date la
oportunidad de sentir a las personas que sí están junto a ti.
Recuerda que cuando nuestras
personas queridas se van, no lo hacen por fastidiarnos, ni porque quieran
abandonarnos; sencillamente, todos tenemos una fecha de expiración y nadie
puede hacer nada al respecto; pero, el que se muere es el cuerpo, no el alma.
Siempre puedes cerrar los ojos e
imaginar que esa personita que ha partido está contigo. También recuerda que el
alma sigue viva y la mejor manera de honrar a aquellos que se han ido, es
recordándolos con amor y agradeciéndoles todo lo que te dieron en vida, no
solamente en lo material, sino en lo emocional.
Si estás atravesando una pérdida,
recibe un fuerte abrazo de Señorita de la Web, recuerda que no estás solo.


Comentarios
Publicar un comentario