DE NUEVO UNA SILLA VACÍA EN NAVIDAD, ¿Cómo decir adiós?

 

DE NUEVO UNA SILLA VACÍA EN NAVIDAD

 ¿Cómo decir adiós?

 Por Mary-loli Díaz

CARTA AL CIELO

Querido abuelo, desde que decidiste morirte, he llamado sin descanso, una y otra vez a tu número telefónico; pero todo ha sido en vano, porque no me contestas. He ido a tu casa un par de veces y me resulta increíble que no estés ahí para recibirme y darme un beso;  de un tiempo a la fecha, tomar café ya no me gusta, porque lo disfrutaba contigo, y ahora con la compañía de tu ausencia me sabe más amargo que de costumbre; hay en mí, una tristeza que se empeña en llenar el vacío que me dejaste y cuando no puedo llorar más, me muestro enojada y frustrada porque por mucho que me empeño buscarte, no logro encontrarte.

Sería maravilloso tener el teléfono del cielo, para poder llamarte; me encantaría que tuvieras redes sociales celestiales como Facebook estelar, Whats app lunar, Instagram Angelical, y poder escribirte o videollamarte cada vez que tuviera ganas de darte un beso o de oír tu voz; pero aún Mark Zuckerberg, no ha encontrado la manera de hacer programaciones celestiales para que eso sea posible.

Solo se me ha ocurrido escribir una carta al cielo y enviarla con un globo, quizá así puedas recibirla para que te enteres que en casa todos, no solo yo, te extrañamos muchísimo; pues formaste parte nuclear de nuestra vida.

Hoy es Noche Buena y la verdad es que yo no quería que esta noche llegara, pero por mucho que yo quiera, no puedo detener el tiempo, las fechas tienen plazos y deben cumplirse; hoy ha llegado el día y en unas horas tendré que hacer frente a mis temores y no me quedará de otra más que estar junto a tu silla vacía. Daré y me darán muchos abrazos, pero no recibiré el tuyo y eso me duele.

Aunque ¿sabes algo abuelo?, yo creo que, aunque esta sea la primera Navidad que no pasamos juntos, pienso que allá en donde tú estás, vas a celebrarlo muy contento, porque ésta, será tu primera celebración en el cielo y seguramente después de 30 años de espera, la pasarás con mi abuela, con tus hermanos, con tus amigos; pues sé bien, que los extrañabas mucho.

No tengo ganas de ponerme ropa especial o de hacerme un maquillaje espectacular; pero lo voy a hacer, porque será una manera de rendirte un homenaje. No, no cenarás conmigo, no me darás mi abrazo, no me contarás las anécdotas de tu vida y que tantas risas nos sacaron; tampoco te llevaré a tu camita para que descanses y mucho menos te daré la bendición y el besito de las buenas noches; pero en tu ausencia, sé que esta noche estarás presente, porque los que nos quedamos en este plano, hoy recordaremos cada una de las vivencias que tuvimos contigo; así que de alguna manera estarás presente y solo por eso, merece el esfuerzo estar presentable para la ocasión.

Abuelo, gracias por ser mi abuelo, por darme todo tu amor incondicional, por ser mi mejor amigo y por regalarme momentos invaluables que guardaré por siempre en mi corazón, hasta que llegue el día en que pueda volver a reunirme contigo, allá donde sea que tú estés.

DECIR ADIÓS

Seguramente, así como yo, tú también esta Noche Buena y este Año Nuevo, vas a tener una silla vacía, un plato menos y una ausencia que apachurra tanto el corazón, que es difícil contener las lágrimas o el enojo que genera la impotencia que sentimos cuando nos encontramos cara a cara, con los estragos emocionales que la muerte de un ser querido, genera en nosotros.

No importa hace cuánto tiempo fue que tuviste que dar un adiós forzado, algunas veces pueden pasar 10 años y nos sigue doliendo como si hubiera sido ayer; otras veces, tan solo han pasado algunos meses y es difícil enfrentarse a las primeras celebraciones sin esa persona especial; en otros casos, la pérdida pudo haberse llevado a cabo hace unos días, o unas horas y es completamente normal, sentirse devastado.

Cualquiera que sea tu caso, debes saber que estás atravesando un proceso de duelo y que éste es único, porque solo tú sabes cómo te afecta esa pérdida, en función del tipo de relación y el tiempo de convivencia que tuvieras con la persona que se ha ido.

PERO ¿QUÉ ES EL DUELO?

"El duelo es un proceso natural que se presenta como respuesta ante una pérdida significativa"

Según el grupo de urgencias, emergencias y catástrofes del Colegio de la Psicología de Madrid, “el duelo es un proceso natural de respuesta ante la pérdida significativa de una persona.” Este proceso se vive a través de distintas reacciones que no necesariamente todas las personas tenemos que experimentar en el mismo orden o en la misma intensidad, es más, hay ocasiones en que hay algunas reacciones que no aparecen.

 

REACCIONES EMOCIONALES ANTE LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO.

Las primeras reacciones que podríamos encontrar son:

INCREDULIDAD: Sencillamente, aunque incluso hayamos estado en el momento en que nuestro ser querido falleció, podemos sentir y pensar que eso que está ocurriendo no es verdad, y asumimos que se quedó dormido y que en cualquier momento va a despertar.

RESILIENCIA: El doliente se muestra sumamente fuerte, centrado y con una capacidad de adaptación bastante sorprendente, considerando la situación por la que está atravesando.

DESESPERANZA: La persona afectada se siente completamente vulnerable e indefensa ante la situación por la que está atravesando.

FLUCTUACIÓN DE REACCIONES: Se experimentan estas tres primeras reacciones en lapsos de tiempo muy breves

Generalmente estas reacciones las experimentamos dentro de las primeras horas del fallecimiento de nuestro ser querido.

Las segundas reacciones que se pueden experimentar después de que ya pasamos por el proceso de velar y enterrar al difunto, son:

EVITACIÓN: Consiste en negar los hechos o restarle importancia a lo sucedido. Esto, bajo ninguna circunstancia quiere decir que te estás volviendo loco o que tu ser querido, no era tan apreciado, como tú creías que lo era; en realidad, lo que está ocurriendo es que tu psique desarrolla respuestas emocionales que le permiten enfrentar la realidad por la que estás atravesando.

IRA: Algunas personas reaccionamos con enojo; pues consideramos que el hecho de que la persona fallecida se haya ido de nuestro lado es una conducta de pésimo gusto. Así que experimentamos frustración e impotencia porque no pudimos hacer nada para que nuestro ser querido se quedara a nuestro lado.

NEGOCIACIÓN: Esta es la etapa que se caracteriza por esta pregunta ¿qué hubiera pasado si hubiera hecho o si no lo hubiera..? Los dolientes deseamos tener una varita mágica para volver el tiempo atrás y tener la vida que llevaban cuando su ser querido aún vivía. Al preguntarnos ¿qué hubiera pasado si hubiera hecho tal o cual cosa?, lo único que hacemos es tratar de ponerle un curita a nuestra herida y nos consolamos recordando los momentos que compartimos con esa persona que se ha ido.

DEPRESIÓN: Es una tristeza que te aplasta, porque te das cuenta real del papel que jugaba esa persona en tu vida, te empiezas a enfrentar a la realidad de la ausencia; tienes deseos de aislarte, no te interesan del todo, tus actividades cotidianas.

Recuerda que no tienes que experimentar todas estas reacciones; hay quien puede pasar de la evitación a la depresión, o quien puede ir de la negociación a la ira, es más, en algunos casos, hay quienes dicen: “es que no siento nada, ¡soy insensible!” No, no lo eres, a esto se le llama FALTA DE RESPUESTA EMOCIONAL y esto ocurre porque tu psique evita que caigas en un desbordamiento emocional.

La última reacción:

ACEPTACIÓN: Para llegar a este punto no hay un tiempo específico, y se caracteriza porque ya recuperaste el gusto por realizar tus actividades cotidianas, ya entendiste que tu ser querido se fue porque era su tiempo y lo recuerdas con cariño; te sientes en paz y satisfecho con lo que hiciste por y para esa persona que se fue.

¿CÓMO PROCESAR EL DUELO?

Habla con tus familiares y amigos sobre esa persona que se ha ido, si es necesario repite una y otra vez las anécdotas compartiste  con él o ella y permítete expresar tus emociones, llora todo lo que tengas que llorar.

Platica sobre la muerte de esa persona y si te es posible, escríbele una carta y dale las gracias por todo lo que aportó a tu vida.

Si lo consideras necesario, busca la ayuda de un profesional en Tanatología.

LA SILLA VACÍA EN NAVIDAD O EN AÑO NUEVO.

En especial si esta es la primera Noche buena o Año nuevo que pasas sin esa persona, es muy normal que no tengas ánimos de hacer o asistir a una reunión, pero te recomiendo que sí lo hagas, pues la convivencia con otras personas te va a permitir sentirte mejor arropado y te darás cuenta de que no estás solo.

Si estás atravesando por la negación, la negociación, la ira o la depresión, entonces anímate a celebrar viendo fotografías o videos de aquella persona que se ha ido, recuerda que, aunque físicamente no esté presente, su ausencia, hará que su presencia sea más fuerte, así que platica sobre las anécdotas más divertidas que compartiste con esa persona. Permítete experimentar tus emociones, pero sobre todo date la oportunidad de sentir a las personas que sí están junto a ti.

 ACEPTACIÓN DEL ADIÓS

Recuerda que cuando nuestras personas queridas se van, no lo hacen por fastidiarnos, ni porque quieran abandonarnos; sencillamente, todos tenemos una fecha de expiración y nadie puede hacer nada al respecto; pero, el que se muere es el cuerpo, no el alma.

Siempre puedes cerrar los ojos e imaginar que esa personita que ha partido está contigo. También recuerda que el alma sigue viva y la mejor manera de honrar a aquellos que se han ido, es recordándolos con amor y agradeciéndoles todo lo que te dieron en vida, no solamente en lo material, sino en lo emocional.

Si estás atravesando una pérdida, recibe un fuerte abrazo de Señorita de la Web, recuerda que no estás solo.

 

 

 

 

Comentarios

Entradas populares