PATAS CHUECAS


PATAS CHUECAS


¿Te has preguntado alguna vez por qué o para qué compras zapatos?

La verdad es que atrás de cada par de zapatos que tienes hay una historia qué contar, no importa la edad que tengas, siempre un par de zapatos tiene una razón de estar en tu vida, que va más allá de solamente estrenar. 
Esta es la historia de los zapatos de patas chuecas. 

Hoy es un día que aparenta ser como cualquier otro, pero no es así, una de mis tías a la que casi nunca veo, ha venido a la casa, la verdad es que no tengo idea de por qué viene, pero a mí me cae muy bien, aunque la he visto pocas veces, puedo decirte que siempre tiene una sonrisa en la cara. 
Es misteriosa, nadie sabe a ciencia cierta en qué trabaja y se mantiene bastante alejada de la familia, se llama Esther. 

Yo tengo ocho años, apenas estoy cursando el segundo año de primaria y el hecho de que mi tía venga, me favorece mucho porque mi mamá se pone menos exigente con las tareas. 
Mi tía necesita zapatos, la he escuchado que quiere unos que le permitan descansar y que pueda guardar fácilmente en su bolsa; mi mamá le dijo que aquí cerca de la casa hay varias zapaterías. 
Y vaya que sí hay varias, recorrimos como cinco, pero en ninguna hay algo que le guste; así que es necesario seguir caminando. ¡Por fin, hemos encontrado lo que quiere!

Yo también he encontrado algo, son unos zapatos tipo mocasines blancos con muchos puntitos, tienen unas agujetas muy delgaditas y se ven muy suavecitos y cómodos. Sencillamente con ellos, descubrí al amor a primera vista. 
¡Tía, tía ¿me compras estos zapatos?!, le pregunto sin pensar si lleva dinero suficiente para comprar un par de zapatos más, pero es que en mí, el concepto de escasez aún no existe; pero mi mamá con una mirada fulminante se ha encargado de enseñármelo.

-¡No!, ¿cómo crees que tu tía te va a comprar unos zapatos?- me dice mi mamá mientras mira con asombro a mi tía y con bastante molestia a mí. 
Aunque el momento es muy tenso, mi tía parece comprender que toda mujer, sin importar la edad que tenga, al entrar en una zapatería, no puede evitar enamorarse de uno o varios pares de zapatos. 

-¿Cuáles quieres hija?, me pregunta con la voz más dulce que pude haber escuchado en ese momento, pero me siento avergonzada y aunque de verdad deseo ponerme los zapatos, le digo moviendo la cabeza hacia un lado y a otro, que no quiero nada. 

-¡Claro que quieres y acá traigo dinero!- dice mi tía mientras le da unas palmaditas a su bolsa y se me toma de la mano para que la lleve a ver los zapatos que me robaron el corazón. 

-Son estos- señalo los zapatos con una voz que apenas y se es audible. Mi tía llama a la chica encargada de atender a los posibles clientes y le dice: 
-Por favor, ¿puede mostrarnos estos zapatos?
-¡Por supuesto!, ¿en qué número?
Sin dudarlo y con gran entusiasmo digo: -Dos y medio, por favor. 
-¿En qué color?, los tenemos en blanco y en negro. 
Nuevamente llena de emoción los pido blancos. 
El tiempo de espera por mis zapatos parece eterno, pero al fin, los tengo aquí conmigo y he puesto mi pies en su interior, y de verdad que son ultra, maxi, mega suavecitos; siento que estoy pisando nubes; no quiero quitármelos. 

Mi mamá le insiste a mi tía en que por favor no haga un gasto innecesario, trata de convencerla de que voy a arrinconar los zapatos y que no voy a cuidarlos. Pero mi tía, le dice que está bien y que me los quiere regalar. 

Ha llegado la hora de pagar y aunque no he pagado yo porque a mis ocho años mi mayor tesoro son los dulces y con ellos no puedo pagar nada en el mundo de los adultos, mi tía ha pagado seis pares de zapatos. 
La cajera y la chica que nos ha atendido, nos miran con cierto respeto y es que ¿quién se lleva seis pares de zapatos de un jalón?, la verdad, es la primera vez que veo algo así. 

Vamos de regreso a casa, y por supuesto que yo traigo puestos mis zapatos nuevos y estoy segura de que no me los quiero quitar nunca, aunque al caminar meta los pies y haga que las puntas se encuentren la una con la otra. Mi tía al ver mi andar me ha dicho: !Ay patas chuecas, qué bonitos se te ven tus zapatitos!

Esta es la historia de uno de los pares de zapatos que más han impactado en mi vida, ¿cuál es la historia de los tuyos?




 

Comentarios

  1. Me encanto. Tu forma de escribir atrapa y cautiva. Felicidades.

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  2. Que bella historia :) ¡ me gustó mucho!

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  3. Me enamoré de la historia muybmuy buena, medme encantanlencantan zapatillas es muy cierto cada par tiene su historia.

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