INSTRUCTIVO PARA COMER LIBRE DE CULPAS
Benito Valdés Ortíz, abuelo de Mary-loli Díaz. .
Por Mary-Loli Díaz.
¿Qué mujer no ha sentido esa terrible culpa después de haberse empacado con singular alegría cinco o seis pedazos de pizza, media docena de tacos, una torta de chilaquiles, unas papas a la francesa y una hamburguesa de doble carne y queso?
Pienso que la mayoría de las mujeres hemos escuchado esa odiosa voz que nos atormenta día y noche, incluso antes de comenzar a dar el primer bocado y justo cuando vamos a darlo, es vocecilla nos taladra hasta la última fibra de la conciencia con las siguientes frases:
"¡Ándale cómete taquitos llenos de grasa, alratito que no entres en el vestido, no preguntes por qué?
"Ummm, ¿y así quieres bajar de peso mamacita?"
"Mira nada más, qué bonita te ves con esos cachetotes, hasta parece que tienes paperas, de tan grandotes que se te ven".
"Síguele como vas, ándale, hasta parece que estás preparándote para ganar el concurso de "Miss Oruga."
Y entonces miras fijamente a tu amigo, novio, esposo, amiga, hija, o a quien sea que vaya contigo y le dices mientras sonríes: "Yo creo que solo me voy a comer la mitad... porque estoy a dieta."
¿Dieta?, ¡dieta mis polainas!, la verdad es que nadie es tan cruel consigo mismo para torturarse con una dieta; y al final de esa comidita, acabas por no comerte solo la mitad del platillo, sino que también, pides más.
Obviamente, después el remordimiento está cañón y te juras y perjuras que todo el mes, vas a cuidar lo que comes y te prometes solemnemente, alejar de ti todo aquello que tenga que ver con grasas, harinas y azúcares.
Mija, ¡pues ni que fueras vaca para comer puro pasto!
La realidad chicas, es que no sabemos comer, así que para que COMAS LIBRE DE CULPAS, sigue el siguiente instructivo.
INSTRUCTIVO PARA COMER LIBRE DE CULPAS.
AL DESPERTAR.
1.Mírate todos los días al espejo; sí, eso que ves ahí, no es un monstruo, ni un extraterrestre que secuestró a tu cuerpo original; en realidad eres tú.
2. Admira ese cuerpecito que tienes. Es hermoso con sus lonjitas y su flacidez. ¡Es más, que hermoso, porque es perfecto!
3. Invita a tu cuerpo a comer de todo un poco, pero sin excederse en nada. Recuerda que todos los excesos son malos.
AL COMER
1. Llegado el momento de comerte esa y rica deliciosa media docena de taquitos de suadero, con su trocito de gordito, bañados de salsita roja y verde, con ese juguito de limón que acabas de exprimirle; acompañados de cebollitas y nopalitos bien dorados en aceite, reza la siguiente oración milagrosa:
2. Ave María, yo no quería.
Padre nuestro, qué bueno está esto
Y véngase para adentro.
3. Seguramente la voz taladrosa de la culpa, va a empezar a decirte mil frases que intentarán hacerte sentir muy mal; cuando detectes que empieza a aparecer la primera de ellas. Repite mentalmente: "Preciosa, tú come y deja que el cuerpo adquiera la forma que quiera. Hay más tallas."
4. Respira profundo y da el primer mordisco a ese taquito que espera ancioso conocer el calor de tu paladar. Disfruta el sabor de esa carnita suavecita que se deshace entre tus dientes. Siente el picor de la salsa que aparte de estar hecha con chile de árbol, también tiene un poco de habanero. Disfruta el sabor acidito del limón.
5. Échale más salsita a tu taco, ahí cerca de ti está el salero. Si es necesario, deja que caigan esos microscópicos copitos de sal que levantan el sabor de cualquier guisado.
6. Concéntrate en ese placer que te da masticar y deglutir cada bocado.
7. Mira el plato, ¡se están acabando!, ¿quieres más?, si es así, aprovecha, porque seguramente es día de dos por uno. Así que si te puedes comer 12 taquitos y pagar solo 6, ¡hazlo, nunca rechaces una oferta!
Recuerda que en alimentación, hay una regla básica, si te vas a comer dos, come tres.
No vas a engordar más si comes un poco más; es más fácil que engordes si empiezas a quitarle nutrientes a tu cuerpo.
¿Qué tal estuvieron los taquitos?, Seguramente deliciosos. Y ¿sabes por qué?, pues muy sencillo, porque te permitiste disfrutar de la comida.
La culpa y el remordimiento por comer, no son otra cosa más que enseñanzas sociales. Frases que te inyecta la gente que no está agusto consigo misma y que quieren que tú no estés contenta con tu cuerpo.
AL VOLVER A CASA
1. Agradece a tu cuerpo porque te dio la oportunidad de comer algo, que posiblemente muchas personas ya no pueden disfrutar.
2. Honra a tu cuerpo, no quitándole comida, más bien dándosela y en proporciones adecuadas.
3. Hidrata a tu organismo. No te presiones por tomar de dos a cinco litros de agua al día. Toma lo que tú requieras.
4. Piropea ese cuerpecito que a tu mamá le costó trabajo hacer durante nueve meses. Dile que es bello, acarícialo con cremas, masajéalo con aceites, dale olor con un perfume.
5. Vístelo bonito, procura que se sienta cómodo, pero que se vea arregladito y limpio.
6. Ejercita tu cuerpo. Procura hacerlo al menos media hora al día. No importa que haya mucho que lavar, que planchar, que limpiar. Primero estás tú y después todo lo demás. Pues tu cuerpo es la maquinaria que requieres para poder hacer cualquier cosa.
TÚ COME Y DEJA QUE EL CUERPO ADQUIERA LA FORMA QUE QUIERA.
Esta frase me la repetía mi abuelito, siempre que íbamos a comer al tianguis de garnachas que se pone cerca de su casa. Siempre lo miraba con esa cara de angustia que me provocaba el temor de subir de peso. Él con su sonrisa picarezca, siempre me decía: "Tú come y deja que el cuerpo adquiera la forma que quiera."
Lo que nunca me dijo, es que cuando uno come bien y se alimenta sin privar al organismo de nada y busca un equilibrio, entonces el cuerpo se ve bonito, nutrido, sano y con su peso ideal. Si a eso le agregas un poquito de la felicidad que te da el hacer ejercicio; entonces déjame decirte, que la forma que adquirirá tu cuerpo, será la de una figura perfecta. La clave está en aceptarte, no compararte y no querer cambiarte.




Hermoso blog, me encanta esto permite que ame mucho más a mi cuerpo
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